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Resoluções de Ano Novo: 5 Formas de as Manter

Una simple carrera en la cinta de correr puede provocar una lesión, tanto si eres un deportista más o menos experimentado. En este artículo hablaremos de las cuatro lesiones más frecuentes en el gimnasio y de cómo puedes reducir los riesgos.

Es importante recordar que el Año Nuevo no debería ser un catalizador de cambios radicales, sino más bien progresivos. Es el momento ideal para que todos reflexionemos sobre nuestro comportamiento del año anterior y nos prometamos cambios positivos en nuestro estilo de vida.

“Fijarse metas pequeñas y alcanzables a lo largo del año, en lugar de una única meta muy exigente el 1 de enero, puede ayudarte a alcanzar tus objetivos de forma progresiva”, afirma la psicóloga Lynn Bufka, PhD. “Recuerda que lo importante no es la magnitud del cambio, sino reconocer que el cambio de estilo de vida es importante y trabajar para lograrlo, paso a paso”.
Al hacer que tus propósitos sean realistas, hay mayores posibilidades de mantenerlos en el largo plazo y tener éxito con ellos, incorporando así conductas más saludables a nuestra vida diaria.

Comience con objetivos pequeños.

Ponte propósitos que sientas que puedes cumplir. Por ejemplo, si tu objetivo es empezar a hacer ejercicio con regularidad, programa tres o cuatro días a la semana para ir al gimnasio (o incluso un poco menos si es necesario), en lugar de siete. Si quieres empezar a comer de forma más sana y equilibrada, intenta, por ejemplo, sustituir un postre por algo dulce que también te guste, como fruta con yogur o dos cuadritos de chocolate negro, en lugar de cambiar radicalmente tu dieta a algo totalmente malo.

Cambiando un comportamiento a la vez.

Los hábitos poco saludables se adquieren rápidamente con el tiempo. Cambiarlos por hábitos saludables requiere mucha paciencia y tiempo. No te agobies ni interpretes estos pequeños cambios como mejoras en tu estilo de vida. Trabaja en cada cambio de comportamiento uno a la vez. ¡Persistencia y equilibrio!

Hable acerca de sus objetivos.

Comparte tus experiencias y logros con familiares y amigos. Siempre es bueno sentir el apoyo de tu "clan" cuando te esfuerzas por alcanzar una meta específica. Considera también unirte a un "grupo de apoyo" para alcanzar tus objetivos, como inscribirte en una clase grupal en tu gimnasio para motivarte a hacer más ejercicio, o si tu meta es dejar de fumar, unirte a un grupo de colegas con el mismo objetivo. Tener alguien con quien compartir tus dificultades y éxitos hace que tu camino sea más fácil, más motivador y menos intimidante.

No seas demasiado duro contigo mismo.

La perfección es inalcanzable. Recuerda que cometer errores es perfectamente normal. Nadie nace sabiéndolo todo ni con un chip incorporado que nos diga cómo hacer las cosas. Los errores son parte del proceso de aprendizaje. No abandones tu dieta solo porque comiste ese brownie que no debías o porque faltaste unos días al gimnasio por falta de tiempo. Todos tenemos nuestros altibajos, y todos podemos volver al buen camino después de un pequeño desvío.

Pide ayuda si es necesario.

Aceptar la ayuda de quienes nos importan y escucharlos fortalece nuestra resiliencia y capacidad para gestionar el estrés que una meta autoimpuesta pueda estar causando. Si te sientes abrumado o incapaz de alcanzar ciertas metas por tu cuenta, considera buscar ayuda profesional. Los psicólogos están especialmente capacitados para trabajar con nuestra mente y cuerpo y comprender la conexión entre ellos. Pueden compartir estrategias para ajustar nuestras metas y hacerlas más alcanzables, así como ayudarnos a cambiar comportamientos inapropiados y problemas emocionales que puedan estar bloqueándonos.

Conclusión

El camino hacia el cambio y algo mejor siempre es difícil, pero no imposible. Requiere adaptabilidad, fuerza de voluntad y, sobre todo, mucha paciencia. Diríamos que la paciencia es quizás una variable, pero importante, en esta ecuación.
¡Vive tu vida con calma y verás que, con el tiempo, cosecharás los frutos de tu trabajo!

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