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Treinos de Verão

Una simple carrera en la cinta de correr puede provocar una lesión, tanto si eres un deportista más o menos experimentado. En este artículo hablaremos de las cuatro lesiones más frecuentes en el gimnasio y de cómo puedes reducir los riesgos.

No beba líquidos hasta que tenga verdadera sed.

La hidratación es una necesidad fundamental, y eso no es nada nuevo. Sin embargo, muchos atletas solo beben líquidos cuando tienen mucha sed.

Hacer ejercicio bajo el sol de verano significa que nuestro cuerpo usa agua para regular su temperatura. Cuando nos deshidratamos, nos fatigamos y nuestro rendimiento disminuye, por eso es fundamental beber durante el entrenamiento, te apetezca o no.

Lo que suele ocurrir es que antes incluso de sentir sed, ya hemos entrado en las primeras etapas de la deshidratación, lo que, si bien no es peligroso, provoca malestar e impacta negativamente en nuestro rendimiento.

Bebe líquidos cada 10 a 15 minutos durante tu entrenamiento, especialmente si es un entrenamiento largo.

No aplicar protector solar.

Aunque parezca parcialmente nublado, el sol de verano sigue siendo intenso. Antes de hacer ejercicio al aire libre, aplique un protector solar resistente al sudor con un FPS de 30 o superior y reaplíquelo cada dos horas si hace ejercicio moderado, o cada 45 a 60 minutos si hace ejercicio intenso. Sabemos que el bronceado de verano es atractivo, pero priorice su seguridad sobre la estética.

No ves la hora en la que vas a entrenar.

Si entrenas al aire libre, recuerda que las temperaturas en verano empiezan a subir temprano. Evita entrenar al aire libre entre las 10:00 y las 16:00, que suele ser la hora más calurosa. Entrena muy temprano por la mañana o espera hasta la tarde o la noche. Si no tienes más remedio que entrenar durante las horas de más calor, elige lugares o rutas protegidos del sol.

No bajes el ritmo de tu entrenamiento.

La reacción de cada persona al calor es ligeramente diferente, pero un estudio de 2007 descubrió que la frecuencia cardíaca aumenta a temperaturas superiores a 18,3 grados Celsius, y aún más si el aire es húmedo, lo que dificulta el ejercicio. Si no reduces la velocidad para adaptar tu cuerpo al estrés adicional del calor, lo someterás a niveles de esfuerzo significativamente mayores, lo que agotará tus recursos energéticos en un abrir y cerrar de ojos.

No llevar ropa apropiada

La ropa muy ajustada o las prendas 100 % poliéster no son la mejor opción para entrenar al aire libre durante el verano. Opta por ropa más holgada y ligera. Se recomiendan mezclas de algodón o tejidos sintéticos transpirables que absorban el sudor y te mantengan fresco durante el entrenamiento.

¡¡¡Electrolitos!!!!

Las altas temperaturas implican mayor sudoración y mayor pérdida de electrolitos. Hidratarse solo con agua no es suficiente en temperaturas altas. En estos casos, conviene hidratarse con algo más que agua. Concéntrese en bebidas que contengan los minerales que se pierden con el sudor (sodio, potasio, magnesio, calcio y cloruro).

La falta de cualquiera de estos electrolitos puede afectar el rendimiento, además de causar molestias durante el entrenamiento (los calambres son el síntoma más común).

Para ello, puedes contar con la línea de hidratación de GoldNutrition: Mission Hydrate. Descubre tu H aquí.

Empujándote constantemente hasta el límite.

Empezar a entrenar intensamente al aire libre en cuanto llega el calor es un error muy común, sobre todo para principiantes. Sí, queremos lucir sanos para las fiestas, pero esto puede salir caro.

Entrenar demasiado durante el calor es la forma más fácil de agotar nuestro cuerpo, llegar al agotamiento y arruinar nuestra rutina de fitness. Presta siempre atención a las señales que te da tu cuerpo. Si te sientes mareado, débil o con náuseas, escucha a tu cuerpo y detente.

¡Y aquí está! No olviden que solo tenemos un cuerpo, así que es mejor preservarlo de la mejor manera posible.

¡Que tengas un buen entrenamiento!

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