Recuperación activa: su importancia en entrenamientos y competiciones de alta intensidad
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Una simple carrera en la cinta de correr puede provocar una lesión, tanto si eres un deportista más o menos experimentado. En este artículo hablaremos de las cuatro lesiones más frecuentes en el gimnasio y de cómo puedes reducir los riesgos.
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¿Es la recuperación activa más efectiva que el reposo absoluto? Si tienes dudas, lee hasta el final.
Recuperación Activa: ¿Qué es?
La recuperación es una fase esencial de cualquier programa de entrenamiento, independientemente del nivel del atleta o la intensidad del ejercicio. Una recuperación adecuada ayuda a prevenir lesiones derivadas de la actividad física.
La recuperación puede ser activa o pasiva. Ambas pueden ser soluciones. Es importante abordarlas caso por caso, con la orientación especializada de tu entrenador personal .
En la recuperación pasiva, el cuerpo se encuentra en completo reposo, por ejemplo, sentado. Esta puede ser una opción en caso de lesión y dolor. La recuperación activa, por otro lado, continúa trabajando los grandes grupos musculares involucrados en el ejercicio de alta intensidad. Y, salvo excepciones, los estudios indican que es la mejor estrategia para promover el rendimiento. Este tipo de recuperación es, por lo tanto, un período de baja intensidad que le indicará al cuerpo que el ejercicio ha terminado.
¿Cuáles son los principales beneficios de la Recuperación Activa?
- Prevención de lesiones: movimientos más suaves y de menor intensidad entre entrenamientos de alta intensidad pueden mantener e incluso mejorar la movilidad.
- Reducción del ácido láctico en los músculos: Durante el ejercicio intenso, se produce ácido láctico, el cual se asocia con la fatiga. Los estudios sugieren que la recuperación activa es una mejor estrategia que la recuperación pasiva para combatir la producción de ácido láctico en los músculos.
- Alivio del dolor muscular: la sensación de dolor muscular se debe a la inflamación causada por el ejercicio intenso. Los ejercicios suaves y de baja intensidad dirigidos a estos grupos musculares afectados son los más eficaces para aliviar el dolor.
- Circulación mejorada: la recuperación activa mantiene o aumenta el flujo sanguíneo a los músculos, promoviendo así una recuperación mejor y más rápida.
- Eliminación de toxinas: la recuperación activa no sólo repone los músculos cansados por el ejercicio intenso, sino que también elimina las toxinas del cuerpo que se han acumulado después de un entrenamiento extenuante.
- Rutina: Mantener una rutina de ejercicios es fundamental. Estos ejercicios de baja intensidad se integrarán y complementarán tu plan de entrenamiento.
- Recuperación más rápida: la recuperación activa permitirá que los músculos se recuperen más rápido.
3 buenos ejemplos de este tipo de recuperación.
- 30 minutos de yoga o ciclismo o caminata o natación.
- Ejercicio con bandas de resistencia: para estirar los grandes grupos musculares trabajados durante el entrenamiento intenso.
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Entrenamiento en circuito : 12/15 repeticiones de cada ejercicio, como rotación externa y puente.
- Estiramiento estático: Mantenga cada posición de estiramiento estable durante 15 a 20 segundos. Esto ayuda a relajar los músculos y a aumentar la amplitud de movimiento.
Recuperación Activa: Nutrición adecuada para una recuperación óptima.
- Una bebida con carbohidratos y electrolitos para reponer los minerales perdidos.
- Snacks proteicos, como barritas energéticas y frutos secos.
- Buenas fuentes de carbohidratos, como las frutas.
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